


La silla que acompaña a la mesa Cravo. El respaldo se trabajó curvando una sola pieza de teca hasta formar un arco continuo que desciende en dos brazos bajos. El asiento, macizo, se lijó a mano hasta un leve vaciado que recibe el cuerpo. La misma teca con licencia oficial que la mesa, el mismo aceite natural; la veta y las juntas quedan a la vista, sin igualar.