Resiste el agua, el insecto, el tiempo. Por eso permanece.
No se tala: se recoge. Troncos caídos, matapalos, lo que el Río Cravo trae.
Que el cliente imagine, del objeto de arte a la cabaña.
Donde todo empieza: el Casanare, entre los Llanos.
Cuéntanos qué imaginas.
Cada una empieza por una conversación, y no hay dos iguales.
Casanare, Colombia